Me duele que la gente me defraude, pero que te defraude la persona que más querías no tiene remedio.
Sabias que en un momento te cansarías, pero sin embargo jamás perdiste la esperanza en esa persona.
Sabias que no era un ser del todo maduro, que ni sabia lo que significa el futuro, que no tenia cuidados personales, que no se preocupaba por si iba bien la relación o no (o al menos eso aparentaba), que en algún momento te llego a molestar que te tuviera como sus prioridades, cuando se tenia que preocupar por cosas como sus calificaciones o su persona.
Que sabias que te mentía, y no solo a ti, a sus amigos, a la gente que ni lo conocía... al el mismo.
Que sus mentiras le habían costado el amor, la amistad, el respeto, el orgullo y media docena de palabras más.
Pero jamás!
JAMAS!
Perdiste la esperanza de que madurara un poco, de que razonara un poco, de que meditara por unos instantes todo lo que perdería si seguía con esa actitud mediocre.
Que en esos momentos no lo ves como ahora, que en esos momentos creíste que su juventud duraría para siempre y no había tiempo para preocuparse por eso, teniendo cosas "más importantes" que hacer.
Pero ahora finalizada la relación sabes todo el rencor que le tienes guardado por no haber intentado ser mejor, por haberte mentido y por haberte dejado perder.
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Y ahora, alguien mas te extiende esos brazos de amor, pero aquel que lo hace; puede, quizás, ser igual que el.
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Y que el miedo se respira por temor a caer en el mismo juego
lunes, 8 de agosto de 2011
Mal de amores
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